Traducir la carta de un bar o restaurante con un traductor automático ¡ERROR!

 

Traducir el menú gastronómico de tu restaurante con un traductor automático gratuito puede ser tentador y barato, pero no hará ningún favor a tu negocio.

 

A continuación voy a enumerarte los motivos por los cuales no es recomendable traducir con un traductor automático la carta menú que vas a mostrar en tu negocio a los nativos de ese idioma.

 

Mala imagen de tu negocio a los nativos de ese idioma

 

Esta es sin duda la razón que más deberías de tener en cuenta antes de recurrir a un traductor automático para tener, por ejemplo, una versión alemana de la carta de tu bar o restaurante.

La imagen que ofrecerías a todo aquel que tenga el alemán como lengua materna no sería nada profesional.

Para esos germanoparlantes el encontrarse con una carta tan mal traducida  automáticamente denotaría por parte de ese bar o restaurante poco interés en contentarlos y mimarlos.

Por lo que ya de entrada empezamos con mal pie.

Recordemos que la carta de tu bar o restaurante es tu carta de presentación.

¿Vale la pena poder llegar a ahuyentar a tus posibles clientes solo por no haber encargado la traducción de tu carta a un traductor profesional?

 

Los traductores automáticos no están concebidos para traducir de todo

 

Esto es lo principal que tenemos que tener en cuenta: no podemos traducir cualquier tipo de texto con un traductor automático.

Si esto fuera posible los autores de libros breves se hubieran planteado ya traducir sus obras con la ayuda de un traductor automático y esto no lo ha hecho ninguno.

Sería un total fracaso y haría un daño irreparable a sus imágenes y reputaciones.

Los traductores automáticos son herramientas útiles para traducir palabras sueltas o frases sencillas, pero no para textos largos, frases complejas o nombres de platos de una carta.

Incluso en el caso de frases cortas en el caso del alemán cometen normalmente el error de no traducir correctamente algo tan esencial e importante como el tú y el usted.

Y para un alemán es muy importante la diferencia entre tutearse y tratarse de usted.

Por todo ello lo recomendable es usar los traductores automáticos para salir del paso con cosas sencillas que necesites traducir para tí mismo, pero nunca con la intención de publicar o mostrar en tu negocio esa traducción.

De verdad que puedes llegar incluso a causar risa entre los nativos de ese idioma.

 

Los traductores automáticos no ofrecen traducciones gastronómicas profesionales

 

Por todo lo mencionado en los dos puntos anteriores esto es así: el resultado que ofrece un traductor automático no es nada profesional.

Pero entiendo que si la persona que usa un traductor automático no sabe nada de ese idioma, es imposible lógicamente que detecte los errores que aparezcan. Totalmente comprensible.

Ahí está precisamente el gran peligro que supone traducir con un traductor automático algo que vamos a mostrar a nuestra clientela.

El resultado de esa traducción no va a ser de la calidad necesaria para dar una imagen profesional y no serás consciente de ello si no dominas ese idioma al que te ha traducido el traductor automático lo que le has pedido.

Esto lo puede comprobar cualquier persona que domine algún idioma haciendo pruebas en un traductor automático.

 

Traducir el lenguaje gastronómico es un proceso

 

El traducir no es simplemente sustituir una palabra por otra, como pueden llegar a pensar los que no son traductores ni han recibido nunca ninguna formación sobre traducción.

El traducir es un proceso que como todo proceso consta de varias fases.

Y entre ellas la más compleja es la que consiste en pararse a reflexionar cuáles son las opciones que hay para traducir un término, idea o expresión de tal forma que la persona que vaya a leer la traducción entienda perfectamente de qué se está hablando.

Y esto no lo puede llevar a cabo un traductor automático.

 

Hablamos de comida que los alemanes muy probablemente no conocen

 

El nombre de un plato que en España es muy conocido como es lógico y normal no lo es en Alemania, Austria, Suiza y resto de países germanoparlantes.

Por lo que si en tu carta lo que se está ofreciendo son platos propios de la gastronomía autóctona de nuestro país no podemos partir de la base de que traduciendo los nombres de los platos de forma literal los alemanes van a entender perfectamente de qué plato hablamos.

Esto no es así de sencillo.

Veámoslo con el siguiente ejemplo:

Si a un alemán que nunca ha probado la ensaladilla rusa se le traduce este plato simplemente poniendo la palabra ensaladilla y la palabra rusa en alemán, te aseguro que se va a quedar igual que si no le hubiéramos enseñado la traducción.

Lo que necesita ese alemán en el momento que está leyendo la carta de tu bar o restaurante es saber de qué tipo de ensalada hablamos y qué ingredientes lleva.

Es como si nosotros vamos a un restaurante en el extranjero y leemos en la carta traducida al español “ensalada egipcia”.

¿Acaso te va a quedar claro cómo es esa ensalada solo por haber leído “ensalada egipcia”?

¿O lo que realmente te ayudaría sería que te detallaran los ingredientes que lleva esa ensalada?

Pues este tipo de decisiones tampoco las puede tomar un traductor automático.

 

El traductor automático no tiene traducción para todo lo que le preguntes

 

Son muchos los términos que el traductor automático no tiene registrados, por lo que en muchas ocasiones no te va a ofrecer ninguna traducción.

Imagínate entonces la situación: ¿dejas eso que no te pueda aclarar sin traducir?

¿Con la mala imagen que da el estar leyendo una carta en alemán, por ejemplo, y que de repente aparezca en español algún término esencial para que el alemán que la está leyendo sepa en qué consiste ese plato?

Es cierto que hay veces que los traductores dejamos a propósito alguna palabra en nuestro idioma, pero cuando lo hacemos es intencionadamente y a continuación explicamos en el idioma extranjero qué significa.

Y una vez más esto no lo puede hacer un traductor automático.

 

Una máquina no piensa como un humano. Y para traducir con un resultado profesional hay que pensar mucho.

 

Lógicamente si hacemos la prueba y abrimos el traductor automático y ponemos en el campo correspondiente el nombre en español de uno de nuestros platos exclusivos como puede ser “ lingote de arroz socarrado”, el traductor automático nos va a ofrecer una chapuza de traducción gastronómica en lugar de hacernos el trabajo que realizaría un traductor humano que sería añadir una descripción del plato para así cumplir con el objetivo principal de una carta: enumerarle al que la esté leyendo los platos que ofrece ese bar o restaurante dándole la suficiente información como para que entienda perfectamente cómo es cada plato y así pueda decidir cuál pide.

Hasta aquí los principales motivos por los que es un gran error traducir la carta de un bar o restaurante con un traductor automático.

Por último y antes de terminar este artículo solo me gustaría hacer hincapié en que cuando se tiene un negocio si se pretende ganar, hay que invertir previamente.

El éxito no viene por arte de magia.